ABC. La «democracia» en algunos países africanos arroja resultados electorales tan sorprendentes como el 98 por ciento de apoyo a Ben Ali en Túnez, el 90 por ciento a Buteflika en Argelia o el 79 por ciento al ya difunto Omar Bongo en Gabón. Otro abonado a recabar meteóricos escrutinios a favor es el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, quien el pasado martes tomó posesión de su cargo tras haber alcanzado un histórico 95,37 por ciento de los votos en las elecciones del 29 de noviembre.
Precisamente el caso ecuatoguineano fue objeto de debate ayer en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, donde en su Examen Periódico Universal -evaluación a la que todos los países deben someterse cada cuatro años- algunos de los 40 países que intervinieron, especialmente Estados Unidos, Francia, Noruega u Holanda, se mostraron especialmente críticos hacia el régimen de Obiang.
«Medidas urgentes contra las detenciones arbitrarias», «acabar con la cultura de la impunidad de los perpetradores de violaciones de los derechos humanos», «acciones contra la tortura», así como «respeto a los derechos de los miembros de la oposición política, para los cuales pidieron la libertad de expresión, de reunión y de viajar libremente» fueron algunas de las recomendaciones.
Decepción con España
Para Wenceslao Mansogo, representante del opositor Convergencia para la Democracia Social (CPDS)en la cita de Ginebra, «lo que se necesita para transformar la realidad de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial es una verdadera democracia, con elecciones independientes y sin una Comisión Electoral donde su presidente sea miembro del propio gobierno», explica a ABC.
Para el representante del CPDS la intervención del representante español ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU fue «demasiado general, sin haber recordado la necesidad de que Guinea Ecuatorial cuente con una Comisión Electoral Independiente».
También en conversación telefónica, desde Malabo, el líder y candidato a las elecciones pasadas por el CPDS, Plácido Micó, denunció el «golpe de Estado electoral que ha dado Obiang con unas elecciones en las que los votantes no han podido ni tocar las papeletas y donde los votos a la oposición se han arrojado literalmente a la basura». La candidatura de Micó obtuvo el 3,5 por ciento de los votos.
Desde el CPDS y otros estamentos opositores al régimen se espera que el informe que suscriba finalmente la Comisión de Derechos Humanos mañana recoja las demandas de los países más críticos.
¿Y qué piensa Obiang de todo esto? Barruntando lo que iba a suceder en la sede de la ONU en Ginebra, en la noche del martes durante el discurso de su toma de posesión en el Palacio África de Bata, el presidente de Guinea Ecuatorial advirtió: «Observamos con gran disgusto el hostigamiento de algunas instituciones extranjeras contra gobiernos africanos calificados constantemente como dictaduras y violadores de los derechos humanos cuando la buena gestión son notablemente visibles en beneficio de los pueblos afectados».
«Menos animales»
Para Hilario Nsué, director de la ONG Abogacía para el Desarrollo Duradero, «hace falta en Guinea una regeneración moral, para que seamos menos animales y más humanos: menos corrupción, más transparencia».
Obiang será presidente otros siete años. Mañana recibirá las nuevas directrices de la ONU en lo que a derechos humanos respecta. Pero él, ya advirtió: «Desde algunas organizaciones internacionales se nos imponen políticas a los gobiernos de los estados africanos, que, con el pretexto de promover la integración mundial de las naciones, oculta la pretensión de injerir en la soberanía y en la independencia de los estados que África debe rechazar». La África de los Ben Alí, Buteflika, Bongo y Obiang, entre otros.








